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Hallazgos benignos frecuentes en una prueba de imagen mamaria

No todas las imágenes que describe el radiólogo durante la revisión mamaria son malignas, o tienen riesgo de llegar a serlo. De hecho, la mayoría de los nódulos visualizados en exploraciones rutinarias, son lesiones benignas. Los hallazgos benignos más frecuentes pueden ser quistes (compuestos por líquido), o sólidos (compuestos por tejido).

Los quistes son dilataciones de los propios conductos de la mama que se rellenan de líquido, el cuál puede presentar distinta consistencia; digamos, de forma simpificada, que son pequeñas bolsas de líquido, que pueden contener agua, o un líquido más espeso, como la gelatina. Son lesiones muy frecuentes, generalmente múltiples y bilaterales. Pueden aparecer desde la pubertad hasta la menopausia. A partir de ese momento, tienden a desaparecer, vaciándose (la bolsa queda replegada), o secándose su contenido (quedan llenos de gelatina espesa). Normalmente los quistes son asintomáticos, y se detectan en revisiones rutinarias, tanto es así, que en más de la mitad de las mujeres en edad cercana a la menopausia, se detectan quistes en sus pruebas de imagen. En ocasiones, estas “bolsas” se rellenan de una mayor cantidad de líquido en un determinado momento, aumentando su volumen, y es en esta situación, cuando puede aparecer una lesión palpable, y causar dolor. Ante tal situación, se debe consultar al especialista, el cuál tras realizar la prueba de imagen pertinente para confirmar la naturaleza de  la lesión, podrá vaciar el contenido mediante una rápida e indolora punción, con el fin de aliviar los síntomas.

El fibroadenoma es la lesión sólida mamaria más frecuente, identificándose en el 25% de las mujeres asintomáticas. Se trata de una proliferación del propio tejido mamario, influenciada por las hormonas. La edad de aparición suele estar entre los 20 y los 40 años; lo más habitual es hallarlos desde la adolescencia, y menos frecuentemente, se diagnostican en la menopausia. Muchas de estas lesiones con los años pueden involucionar, disminuyendo de tamaño, calcificándose, e incluso llegando a desaparecer.  En multitud de mujeres son múltiples y se presentan en ambas mamas. A pesar de ser lesiones benignas en sí mismas, y sin riesgo de malignizar, es recomendable su seguimiento, para confirmar que no aumentan de tamaño. No obstante, el fibroadenoma es la lesión sólida benigna de la mama, que con mayor frecuencia requiere una biopsia, ésta se realizará en los casos que el médico especialista en mama considere que existen criterios para ello, o la paciente lo requiera. Cuando presentan un crecimiento considerable, o provocan muchas molestias, está indicada su extirpación, que se puede realizar mediante cirugía abierta; o bien mediante una intervención poco invasiva que realiza el radiólogo, denominada BAV, en la cuál se inyecta anestesia local para acceder a la lesión a través de una pequeña incisión en la piel, y guiado por ecografía, se introduce una aguja gruesa que corta y aspira la lesión hasta eliminarla (similar al procedimiento de biopsia percutánea).

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